martes 14 de diciembre de 2010

PAUSA


Sus manos se detienen en aire haciendo la pausa de todos los tiempos. Entre los que fueron y los que vendrán. Son sus manos que antes marcaron el movimiento, hasta hacerse movimiento, las que ahora, quietas, amojonan la vida.

La cadencia de sus manos, que se alzan, musiqueando. Y yo, escondida, me dejo arrullar en la pausa, en el movimiento y en la cadencia, para ser su melodía.


lunes 25 de octubre de 2010

BENDICIONES

Me trepo a las letras de tu nombre, envuelta en la cadencia de tu acento castellano, y yo, que no sé cómo he llegado hasta acá, caigo en cámara lenta, feliz y bendecida.

martes 24 de agosto de 2010

REMONTANDO EL PARAÍSO




Se nos están muriendo todos. Se han encaprichado en irse antes de tiempo. Acá la fiesta está terminando, y yo todavía con la pintura fresca sobre mis labios, tan roja, tan intacta.

Del otro lado del río, él escucha, acostumbrado. Ya no espera que entienda una historia que él jamás pudo contar.

Se calienta las manos frotándolas al ladito del fuego. El rostro se ve rojo. Tan pronto como aprendió a nombrar a su madre, se la quitaron. Ese fue el anuncio: la vida nos quitó a su madre. De allí, cada cual montaría su caballo con destino al abandono.

Guardó esas palabras en una caja, la cerró y se comió la llave; porque la tierra se excava pero nadie se atreve con el alma.

Se fue alejando de los recuerdos. Padre, déjame que la olvide, y su madre tomó las formas de todas las mujeres que adoró.

Se nos están muriendo todos.

Él aulla, se quiebra montando un caballo desbocado, que galopa hacia donde los paraísos se asoman al arroyo.

Se acerca al rostro del que parte, lo mira, le habla. Soy yo, te llevaré conmigo a andar a caballo, iremos a buscar melones.

Los paraísos se acercaran en la memoria, acarician el atardecer.

Son dos soledades que se unen, un instante ilusionado. Desmadrados, van desatando el nudo que apenas los mantiene sujetos.

Hermano, iremos a buscar melones

Lo dice y regresa, lo dice y se aleja. Todas las tierras están resecas y no crece más que la tristeza, que se ha devorado hasta el último melón de la infancia.

jueves 10 de junio de 2010

TIEMPOS DE PODA

qué bien sienta sacar las ramas muertas, aun a riesgo de quedar en la intemperie, la que jamás será tan absoluta como la que sentía entre las sombras de las ramas muertas.