sábado 31 de octubre de 2009

AMOR SIN VERGÜENZA

"Aprender a quedarnos quietos con el tilo y la encina de la fábula. Aprender a mirar. Tu mirada es sembradora. Plantó un árbol. Yo hablo porque tú meces los follajes." (Octavio Paz)
La paz de Octavio. El amor de Marie-jo.

María Papetti, así es mi nombre, aunque me llamen Marijó, pini y de todas las formas que a cada uno se le antoja que puedo ser nombrada.

Al final, los nombres terminan desembocando en el mismo río, que soy yo.
Releo a Octavio Paz, y añoro el amor confesado, desbordante, sin vergüenza.
"Y hablo porque tú mereces los follajes".

lunes 12 de octubre de 2009

Mujeres de Cholula (de la mano de mi madre, limpian el alma)


No recuerdo si me enseñó a tomar el lápiz. Tampoco si logró enlazar el moño de mi delantal; pero dejó entre mis cosas este poema, que escribió hace tiempo; y me amarró a Oaxaca, con hechizo.
Ella, mi mamá, Domitila de Papetti (así le gusta firmar), a quien le debo la vida.

"Mujeres de Cholula.
Clandestinas.
Recelosas.
Balbuceantes.
Se orientan con los dedos.
Hablan solas.
Dormitan sus miserias.
Sonidos guturales se opacan tras las telas
trajinando entre frijoles y chiles en nogada.
Condenadas a cadena abisal
llevan arenas desiertas
sin sentir el peso en sus espaldas.

(De noches en celo nacen las hogueras.
La lumbre que ampara.)
¿Cómo intentan la piedad posible,
con sus gestos arrugados y temblones?
¿Dar al águila los ojos?
¿Ser orantes de fuego?
¿Acariciar la miel del cuerpo?

(Hay restos de ceniza.
Llamas que horadan lejanías.)

Al amanecer
quietas entre brasas
son hechiceras del humo
obsidianas de lava.
Con equilibrio de talismanes.
Con razones felinas.
Esa trampa al acecho
contra el olvido."

sábado 19 de septiembre de 2009

Camina por Chiclayo (desanda amores)

"Se quemará mi boca salivada

de la sed que me quema si me besas" (Cardo o Ceniza, Chabuca Granda) -


La derecha le arde en el infierno y es todo hormigueo. Dice que se le quema medio rostro, y su alma aulla por las noches, entre dolor diestro y amor siniestro.
Baja los ojos para ocultarlo. Su respiración aviva el fuego, y retumban los latidos en contrapunto.
Del otro lado siente un balbuceo: dolor urente, y se quiebra .
Lamento, seco lamento, de río ausente.
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Dobló la hoja del diario, tocando los vértices opuestos y formó un triángulo que se le antojó usar de abanico. Estaba empeñada en desmenuzar la historia hasta extraerle el azúcar y endulzarse. Una quimera. Los finales no saben a dulzura. Cargó las cenizas en su bolso y caminó.

("pero cómo serán mis despertares...")

Se dejó vencer en Cieza de León, entre Anécdotas y Tradiciones. En aquélla, perdió el corazón, en éstas, los recuerdos en remolino, la envolvieron, la derrotaron, y la pusieron nuevamente en pie.
Buscó, en el bolsillo de su blusa, un pañuelo blanco, con la intención de levantarlo en alto. Tregua al pasado, tregua a tanta culpa acumulada.
Miró el destino hacia Relatos, y el emblema de la derrota volvió a su sitio. Antes de avanzar dudó entre: derecha o izquierda. Decidió. Relatos, al este, y se alejó Del Carmen.

Por las calles de Chiclayo, ella mastica el corazón de un cardo y va apagando las hogueras.

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sábado 12 de septiembre de 2009

Ba'du' huiini hripapa (un ángel vuela)

Fotografía de esculturas del Maestro y Artista Manuel de Francesco, a quien dedico estas palabras, todavía inconclusas.
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En este campo, no ha quedado nada verde, ni presencias que lamenten la sequía.
Sola recorre el territorio, que todos abandonaron, para salvarse.
El sol incendia hasta las sombras del paraíso. Y entra tanto -o entre nada- ella sigue.

Abre la última hoja escrita, en aquello que fue un diario: "Ba'du' huiini hripapa (un ángel vuela) . Malena se acuna y lo siente. El cuerpo se le mueve solo, acompasado. Hacia adelante y hacia atrás. Sus brazos están vacíos y se aferran por los codos. La cabeza cede, apoyándose, apenas, sobre el hombro.
Señor, Señor, dibújeme una tristeza; suplica, imitando. Junta sus manos en posición de rezo y sigue.
Cadi guuna'lu (no llores) repiten las tierras de Oaxaca.
No hay consuelo, ni ruido: caadxi huiini (un poquito) de paz.
Caadxi huiini. Déjame que lo olvide...."

Con un pañuelo saca tierra del rostro y seca lágrimas sucias. Cuál de todas las pérdidas habrá llorado entonces, a quién quería olvidar, cuando el ángel se acunó en su falda?

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Los días pasan y son meses, escribió una noche. Y de aquello, que quedó en el diario, ya no hay más que hojas arrugadas con letra envejecida.

Ahora, un ejército de hombres pequeños y silenciosos custodia la entrada del alma. Son hombres hechos a mano, a pura sangre y desgarro. Hombres que miran sin ojos, que buscan el cielo para que se les devuelva la palabra. Piden, gesticulando con el cuerpo entero.

Maestro, Maestro, dibújame una boca, y, a cambio, yo velaré tus sueños cuando tengas miedo.

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(seguirá algún día. y para escuchar las palabras yo elijo esta música)

lunes 17 de agosto de 2009

Oscura (retocado)


(a Daniela, que sueña).
Malena espera.
Ve transcurrir la vida que otros transitan. Coloca la mano en su cabeza y observa la nada.
Alguien le ha prometido que, alguna vez será su vez, pero todavía no.
Tiene la mente en blanco, y la realidad en dos colores.
No le interesa desencriptarse, ni salir al ruedo. Por casualidad vino a descubrir que aquello que pensó como su realidad, no lo era.
Harta de mentiras y de sinceridad violenta, se retrae. Busca su libro, lo abre en una página cualquiera, de esas que están más cerca del inicio que del fin, y lee.
Todo pasa, y dentro de un tiempo, ya nadie se acordará ni del título. Concluye su pensamiento, y se retira, despacito.