sábado 30 de junio de 2007

despejando laberintos




cenizas de rosas llamó al lugar.

el pasto es tierno en privamera.
el paso de estaciones lo pone arisco.
llega el invierno, y las heladas lo queman, endureciéndolo, humedeciendo los cimientos.
ella buscó rosas en invierno.
no las encontró.
de mayo a agosto son los meses de poda: 'en todos aquellos, cuyo nombre la ere le haya sido negada, sin miedo, poda los rosales.'

colocó la tijera de podar en el bolsillo, y los guantes en el cinto marrón.
recogió su pelo con una hebilla y cubrió sus ojos con unos anteojos negros: el sol le molesta en el derecho.
el frío entra por la boca y sale a modo de humo.
lo inhala: allí el frío tiene el perfume que más quiere, arrodillada frente al rosal.
tira los guantes lejos: no sentiré nada si me los pongo.
aferra una de las ramas, acercándola a su cara, busca la yema.
con la mano derecha apresa la tijera.
el índice izquierdo, sobre la yema, fija la distancia del corte.
se irán los brotes que crecieron desde la primavera anterior, para que otros nazcan.
la ley del rosal.------------------------------------
nací en invierno.
mi madre dice que era demasiado pequeña, y recién a los cuatro meses logré alcanzar tanto peso como meses: 4. justo cuando entraba la primavera.
ella no tuvo en cuenta que dormitaba, esperando el brote, reforzándome.
me alimentaba con gotero -como el agua debe caer sobre el rosal para no dañarlo-
pero en algún momento del sueño, una espina habrá calzado en mi mano como anillo al dedo, y ya no me la pude sacar.
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muerde una hoja del limonero y sonríe, extasiada.
en una bolsa de arpillera guarda los restos de la poda.
la anuda, la levanta, aferrándola al mismo lugar que antes contuvo los guantes.
una espina atraviesa la tela, el pantalón, la piel y entra de lleno en su pierna, debajo de la rodilla.
la sangre corre caliente y despacio.
apoya la bolsa en el suelo, se sienta sobre el pasto duro.
no se inmuta.
se mira, toca el daño y con el dedo índice derecho se bebe.
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buscando otras cenizas, encontré el sitio que la foto esconde.
para quienes quieran compartir conmigo algo más que el texto, o simplemente ver algo bonito.

lunes 25 de junio de 2007

afin



"Su talento era tan natural como el dibujo que forma el polvillo en un ala de mariposa. Hubo un tiempo en que él no se entendía a si mismo como no se entiende la mariposa, y no se daba cuenta cuando su talento estaba magullado o estropeado. Más tarde tomó conciencia de sus vulneradas alas y de cómo estaban hechas, y aprendió a pensar pero no supo ya volar, porque había perdido el amor al vuelo y no sabía hacer más que recordar los tiempos en que volaba sin esfuerzo."

Ernest Hemingway, "Paris era una fiesta"

me teletransportaría


si pudiera, y nada más.
en el camino de la teletransportación y si me dejan leer, tengo algo de Yasunari Kawabata -esperándome desde hace meses ("primera nieve en el monte fuji")- que compré sólo por la imagen de la portada. (así es pini)
la ilustración, pertenece a "la casa de las bellas durmientes", también de kawabata, y que le diera pie a García Márquez para su memoria de mis putas tristes.
para escuchar, me bastaría con mi Bennett al pie de la cama (sí, mi cabina de teletransportación tendrá cama, porque soy durmiente, aunque de bella me queden las ganas).
buen 23 de junio, a toda la tripulación.

nos dicen las desalmadas


no concilien más.
igual no queremos alma.

politiki kouzina



viernes 9 de septiembre por la noche.
no había llevado chocolate al cine, pero sí pañuelos de papel (pura casualidad, más que previsión).
comienza a rodar en la pantalla "la sal de la vida", y para adentro, la vida que se me fue.

un señor a mi derecha, ya mayor, escuchaba con calma el tic tic de la caida de mi llanto. (debo haberlo molestado, pero lo soportó estoicamente).

siempre me hizo llorar la cebolla, pero jamás la sal.

el film fue un tesoro que guardaré.
el actor, de pequeño y de adulto, maravilloso.

una escena: la del bourdel.

una imagen: la inicial.

y la que ilustra este post la saqué sola, solita y sola, caminando sin rumbo hacia la parte antigua de Donosti, buscando no sé que cosa.
pasé, ví el cocinero armado, me dieron ganas de entrar y la vergüenza me frenó.
como recompensa o castigo, me encaminé hacia el monte urgull, y lo subí corriendo.
desde allí llamé a Pepe, un amigo, y me sentí aliviada.

estaba ya bien elevada sobre el monte, sentada sobre un modesto banco de madera gastada por la intemperie, de espaldas al mar y mirando hacia arriba a un cristo que no me contenía.

pepe anunciaba que me esperarían en el hotel de londres para el almuerzo.

hubiera querido desarmar una margarita sobre el banco, para ver hasta dónde llegaba el amor.

pero el amor llega hasta donde queremos, y punto.
y aparte.

buenos días, que ya es hora, y el hotel de londres queda más allá del mar infinito.

y al film véanlo, aunque no lloren, sólo para sentir volar la canela.

o para que kozinzki vea como puede condimentar sus peras con otros sabores.

hasta pronto.

inconcluso



ella elegió cada detalle de la ropa que usaría.
dudó entre el blanco y el negro: el primero la hacía parecer una novia.
se quedó con un traje negro entallado, de tela liviana.

un collar sencillo color ámbar dio varias vueltas en su cuello, y sería su único arreglo.
nada de pendientes (excepto las ideas).

el papel de seda que antes había resguardado al collar, sirvió para cubrir los tallos ariscos de los girasoles recién nacidos, cortados por la mañana, y que llevaría de señuelo.

14 girasoles, pequeñísimos y extraños formando un ramillete desparejo.
los mismos que, horas antes, habían dejado 14 rasguños apenas perceptibles en sus manos.

todavía era temprano.

a medio vestir, con los zapatos de taco esperando al costado de la silla, tecleó su password: ”tosca” –todo en minúscula- y empezó a navegar.

una marejada le devolvió la noticia: Eduardo Haro Tecglen se había ido para siempre.

recorrió sus últimos cinco años: había descubierto a Haro Tecglen en El País digital, y se le hizo vicio leer sus artículos.
la admiración tomó las formas que la imaginación quiso darle, y haro tecglen fue para ella un magnífico cuarentón de estatura mediana, castaño, sobrio y más bien callado.

sabía que vivía en parís y eso era un valor agregado, porque también lo hacía caminando por las callecitas enmarañadas de saint germain.

pasado un tiempo, fue el mismo Haro Tecglen quien le volaría de un plumazo la creación adolescente, al hacer referencia a sus actividades periodísticas en años en los que ella ni siquiera estaba en la ilusión de dios.
había caído en la cuenta de que Haro podía ser su abuelo, pero no lo era.


Cincotti cantaba baby i changed the rules, desde la habitación contigua.

Cerrar sesión, confirma que desea cerrar sesión? Enter.

Acomodó el saco del traje, ligeramente lo repasó con sus manos para borrarle las arrugas, se miró al espejo recogiendo parte de su pelo, el corrector sirvió para atemperar los resabios del llanto que le arrancó la partida de Haro, y un labial suave dio brillo al rostro cansado.

14 girasoles en mano, cartera colgada en el brazo izquierdo, se dirigió al lugar.

veinte años no es nada, repetía para adentro.

llegó.

pidió al dueño del lugar que pusiera el ramo de girasoles en agua, menos uno, que ya había usado como señalador de "la misteriosa llama de la reina loana"

Preguntó la hora –ella no usaba reloj-. Seguía siendo temprano.

-Una fanta naranja, por favor, fresca y sin hielo.

Veinte años no es nada, y veintipico

conjugando dimenticare



Tarde de domingo, promediando el otoño, a los 14 años Malena conoció el gusto amargo del desamor.
Con una Polaroid instantánea capturaría la sonrisa de Abel y pasaría a la antesala de la amenaza.
-Tenemos que hablar.
La Polaroid cayó de su falda al piso y jamás volvió a funcionar, augurando el monólogo que él interpretaría.
Sólo escuchó el final: la cosa no va más.

No respondió y se arrastró hacia la puerta de reja negra del jardín que la separaba de su abuela, con los ojos empapados y un temblor recorriéndole todo el cuerpo, y que la acompañaría, desde entonces, en cada intento amoroso.

La silueta de la abuela se adivinaba debajo de la acacia, tejiendo pompones rojos para colocar en los gorros del invierno que no demoraría.
Hello Dolly -sintonizaba la radio en una frecuencia uruguaya- imprimía movimiento acompasado a los pies de la abuela y contrastaba con la derrota de Malena.
-Él me ha dejado.
-No Malena, no. Lavate la cara y haremos un strudel que ayuda a olvidar; la interrumpió, palmeándole la espalda.

De la frutera redonda de cristal ubicada sobre la mesa de la cocina, Malena tomó cuatro manzanas verdes, tres para la receta y una que lustró con su vestido, pasándola una y otra vez por su cadera derecha, para dejarle marcado un mordisco.
Derramó la harina y la cucharada de azúcar sobre la mesada de mármol blanco formando una corona; ahuecó la cima y añadió la manteca.
Con despecho se volcó sobre la mezcla y con sus manos fue provocando la unión.
La sal que olvidó la pusieron las últimas lágrimas, que como caines enfurecidos, dieron sepultura al adiós de Abel.

desposte - malena entra - no comments

llegó antes de la hora señalada para ganar lugar.
no estaba primera en la fila, otros pensaron lo mismo.era la quinta, esperando apoyada sobre una pared con revoque desprolijo y pintada a la cal.
-los tempraneros, tomen una de estas hojas y vayan completando los datos, con imprenta mayúscula si es que saben hacerla.
malena sacó del bolsillo de su campera una parker 51 –recibida de su padre-, y fue volcando lo que fue, era y aspiraba ser. a quién le importa ésto, pensó.
una mano la sorprendió aferrando su brazo izquierdo:
-vos pasá directamente a ver al jefe de planta, y con impunidad le acarició la cintura.
con el formulario sobre el escritorio, alguien a quien todos extasiados llamaban "jefe" -un cincuentón con años mal llevados y cara de perro baboso- daría inicio a una lectura repleta de afirmaciones capciosas.
-así que malena, y almada …tu apellido. Bien nena, porque acá tendrás que ser más malona que malena y desalmate rápido.-bueno-has estudiado lindo, para estar acá, digo. Primaria y secundaria completa.-sí-sólo falta que seas medallita de honor del colegio de monjas.-no-decí que a la universidad no llegaste, porque me habrías pasado.
(silencio).
-qué sabés hacer?
-cortar.

el jefe la miró de punta a punta y le dijo con ironía: sacate esa ropita así vamos.
ella no se inmutó.
-adónde me cambio?
-ahí, ahí tenés algo, que si te va grande, lo ajustarás como puedas.

malena se está poniendo los pantalones, y los acomodará con un hilo sisal.son blancos, blanquísimos, y grandes, al igual que la chaqueta.
olvidó cambiar el color de interiores y se transparentan. Rojo bajo blanco.
en el trayecto de la oficina a la planta, un viento frió le golpea la cara.toma un caramelo de miel que colocó en el bolsillo junto a la parker antes de salir de su casa.esto me tranquilizará, piensa.

-almada, venga acà, que no quiero que se pierda. recójase el pelo como pueda –todavía lo tiene húmedo-, que se pondrá casco.

una puerta de doble hoja se abrió –miró hacia atrás: el sol colándose entre las nubes. adelante todo blanco y frió y con un olor a sangre que lo sentía en la boca y le llegaba hasta el alma.
del cielo al patíbulo.
fue conducida a zancadas hasta el lugar que seria suyo: despostada.
una mesada de acero impecable, una cinta transportadora, el olor penetrante de la faena iniciada.

-veamos qué tan bien cortás, y después decido si te tomo.

malena sacó de la cinta un lomo, pasó sus manos por encima, apretándolo, dándole forma, y del bolsillo de su pantalón blanco, extrajo un cuchillo de acero quirúrgico que guardó de contrabando.cerró los ojos por dos segundos tanteando el corte sobre el que tendría que trabajar, para reconocerlo.blando, tibio, húmedo, desparejo, partes resbalosas, grasa a los costados, una vena lateral, el cordón.
con mano de cirujana aferró el cuchillo y con a velocidad que pasan los buenos momentos al recuerdo, extrajo el cordón, extirpó la tela, a un costado la grasa y dejó un corte limpio y sin heridas, en menos de 3 minutos.
-cómo lo hizo?
-cuánto me paga?
-5 la hora y plus por productividad. si no falta le agregamos plus por presentismo y finalmente, si tiene la suerte de no salir preñada por alguno de los salvajes, alguna bonificación especial por conservar las manos bien puestas.

hijo de puta, pensó, pero se contuvo. quería el trabajo.

-entonces acepto, pero no voy a responderle a su pregunta de cómo lo hago.
esa respuesta tiene una tarifa no podría pagar y yo rebajas no hago.

malena no está de sale, malena es despostada, malena afila filo sobre la piedra, y pasa la hoja filosa sobre el muslo.
ya veremos cuánto dura malena charqueadora

martes 19 de junio de 2007

LA COLECCIONISTA DE BOTONES (presunción inversa de inocencia)


de cada noche de amor guardaba un botón.los fue extirpando de camisas ajenas, sólo tirando del hilo.habilidosa, los escondía entre sus prendas sin que la víctima del despojo lo advirtiera.
han pasado nochebuenas como agua bajo el puente.

cuatro noches después de la última, ella abre la caja.
reluce el contenido en la oscuridad de la habitación.desparrama 1100 botines sobre la cama.sucumbe con sus manos en ellos, las llena y los arroja hacia arriba.la gravedad los regresa en camaralenta.

malena se sienta en el piso.
elige los cinco más pesado y juega a la payana: todavía domina el juego.
avanza a la parte más difícil: la del tres.
el número le resulta molesto, se distrae, evoca la dificultad infantil de la grafía -lo has dibujado al revés, otra vez al revés, recuerda que la parte hueca mira hacia la izquierda-un botín-botón se le va de la mano derecha y cae.se penaliza, mordiéndolo hasta partirlo.
aburrida, se aleja.busca la copa de baccarat que le dejó su tía beba como legado.

la llena de brut imperial y marca la diferencia.
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es juez y parte.se autocondena sin juicio previo.
en época de nacimiento salta hasta la crucifixión.
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de qué te acusas y condenas?
-de faltar al séptimo mandamiento.
-rezaste?
-si
-entonces, ya compensaste.
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la despierta el sonido de una cañita voladora en el zaguán de la casa.respira profundo y mira su muñeca.
está intacta, pero le duele.

QUE RESTE-T-IL DE NOS AMOURS



(mi tarareo de hoy)


ce soir le vent qui frappe à ma porte
me parle des amours mortes
devant le feu qui s' éteint
ce soir c'est une chanson d' automne
deans la maison qui frissonne
et je pense aux jours lointains
que reste-t-il de nos amours
que reste-t-il de ces beaux jours
une photo, vieille photo
de ma jeunesse

que reste-t-il des billets doux
des mois d' avril, des rendez-vous
un souvenir qui me poursuit
sans cesse
bonheur fané, cheveux au ventBaisers volés, rêves mouvants

que reste-t-il de tout cela
dites-le-moi
un petit village, un vieux clocher
un paysage si bien caché
et dans un nuage le cher visage
de mon passé
les mots les mots tendres qu'on murmure
les caresses les plus pures
les serments au fond des bois
les fleurs qu'on retrouve dans un livre
dont le parfum vous enivre
se sont envolés pourquoi?

Charles Trenet

me vuelve camalote el corazón



"Río abajo, río abajo, río abajo;a flor de agua va sangrando mi canción.Es el sueño de la vida y el trabajoque me vuelve camalote el corazón."

Jaime Dávalos escribió la letra y Ariel Ramirez le dió melodía.


malena es un camalote que arrastra la corriente del uruguay.acaricia la rivera, y a su paso deja estela y perfume.

él la encontrará.

río abajo.

domingo 17 de junio de 2007

...Y SUS HERMANAS (o cuando sólo queda el diván por ocupar y nadie lo elige)


desde el edificio que está en la vereda de enfrente, alguien observa.
entran las tres hermanas, impulsadas por la primera, que busca conducirlas a explorar la zona del pantano: el alma que quedó allá, hace tiempo, y ninguna quiere recuperar; cuando todavía el río se veía menos marrón, se pisaba arena en el fondo y el patio del colegio era inconmensurable.
dos sillones, un diván, el super sillón analítico, un escritorio, una sillita pequeña (en el recuerdo –que tiene sus recursos incomprensibles- parece ser de metal y plegable).
silla, sillón, sillita y silleta, siéntate y quédate quieta.
la conductora sonríe, apunta y fuego: a alguna le toca el diván porque ya no hay más sillones.
la única que permanece parada toma la sillita y no contesta. Se da por debidamente sentada.
-acá estamos reunidas…..
-cortala de una vez, le replica la otra sentada en el sillón .
ninguna se escucha, ni se mira.
en dónde convergen las vidas de tres hermanas que se han trazado paralelas?
no hay recuerdo que “almibare” la distancia.
los ojos de la “silleteada” en la de metal, quedan fijos en el edificio de enfrente.se adentra y piensa: cómo me gustan los franceses, sí los edificios, qué buena ventana. y esa ampelopsis que trepa por las paredes. qué buena mano para la poda tendrá el del último piso, o será un jardinero para todos?
-y a usted qué le parece?, interrumpe el único hombre en escena.
la silleteada reacciona y sin pensar verbaliza el pensamiento: - y ......que hay un jardinero que lo bancan entre todos, porque coincide el corte en todas las ventanas.
-perdón? a qué se refiere?
la conductora interrumpe: ayyyy …ella habla metafóricamente … el cordón umbilical que nunca cortamos y el jardinero es papá, sí es papá.
-qué? (la silleteada)ya viene el otoño. la ampelopsis comenzará a enrojecerse sin vergüenza, sinvergüenza.
y el que observa desde el ventanal que la enredadera no cubre, prepara la mesa: ya se hizo el festín.y eso que todavía no vió como los ojos pueden convertirse en cascadas.y ningún nudo de corbata estará tan bien hecho como aquel que en la garganta se le ha incrustado a la silleteada, que quiere irse con el edificio francés, ampelopearse, enrojecerse y caer en el invierno.
porque en la primavera volverá a nacer.
qué suerte que me lo contaron!
y ahora, suena en la radio, yo soy tu amigo fiel (toy story) con ritmo de jazz.Ya es mucho pedir.

escribir sin razones


qué impulsa a llenar un espacio con palabras y no con dibujos?
por qué el garabato permanente cuando tengo una pluma en la mano?
puedo alejar el pensamiento de lo que escribiré mientras camino por las calles y me abstraigo?
el sábado cargué a la gorda en el cochecito y nos fuimos al museo fernández blanco.llevé una mamadera y un libro (le dí la mamadera, y el libro jamás se abrió)
en la entrada me detuvo una señora: a qué viene? -a sentarme en el jardín, solamente.-la dejo pasar si me garantiza que la beba no se meterá en el pozo.-le garantizo que la beba no se meterá en el pozo.
bajé por una rampa de ladrillos, doblé a la izquierda y había dos pequeños arbolitos de granadas.los frutos estaban recién creciendo, como genoveva.
hubiera querido contarle que en mi niñez partía las granadas contra la tierra del campo de mi amigo; que las comíamos bajo los árboles.él era un año menor que yo y se me había enamorado.jamás me lo dijo, pero por la forma en que me daba la mitad más grande de granada, hoy me doy cuenta.
eso es amor: la mitad más grande de la granada.
que las mitades miden lo mismo? en matemática, pero en la vida no.en el corte a mano, en la partida violenta, no hay mitades exactas.
hay dos partes que unidades forman una -con suerte-, y separadas se diferencian.
él me daba la más grande y seguro que la quería para sí.yo, sedienta, la apoyaba sobre mi boca que quedaba roja.
entonces éramos demasiado inocentes para interpretar la provocación, la suya, la mia.
y volvíamos a la casa, (post granada), con la satisfacción que sólo se siente cuando se ha tenido un momento de amor sin explicaciones.
buenas noches.