
domingo 30 de septiembre de 2007
CONCIERTO

sábado 29 de septiembre de 2007
ESTE LADO

"Hay luz. No la tocamos ni la vemos.
En sus vacías claridadesreposa lo que vemos y tocamos.
Yo veo con las yemas de mis dedos lo que palpan mis ojos;sombras, mundo.
Con las sobras dibujo mundos.disipo mundos con las sombras.
Oiga latir la luz del otro lado."
Octavio Paz, poema "Este lado" (Arbol adentro)
ella sonríe -sabe hacerlo, sí que lo sabe- y disimula -lo que puede-.
la desembocadura del recuerdo no tiene límites precisos, como tampoco el recorido hasta ella.
puede transitar la ciudad natal, la cara de sus compañeros de primer grado, un recreo, su lugar en la mesa paterna, el ruido de la puerta de entrada, la campanada del colegio, el día que partió de su casa, la cara de su padre dejándola, su madre escondida para evitar la despedida, su primera noche a solas, su primera noche en compañía
donde no logra llegar fácilmente es a decodificar cuándo, por qué y dónde se inició el derrotero río abajo.
deja a un lado la decodificación imposible.
se ha dispuesto a ser feliz.
se sube a su voluntad, la monta, coloca pies en los estribos, aprieta las piernas, late.
ya casi no escucha el reproche, ya casi percibe la luz.
jueves 27 de septiembre de 2007
LA RAZON DE IAPETUS

fue uno de los regalos que los 15 años le dejaron, y que esperó hasta los 18 para llenar hasta la última hoja en menos de un año.
abrió una página cualquiera.
lo había olvidado.
nada le hacía pensar que desde la oscuridad más plena, sin una sola luz encendida a 100 metros a la redonda, fuera a aparecer una figura, en dirección correcta, acercándose, despacio.
iapetus, iapetus, repetía la figura de la nota musical.dulce y firme.
y ella, se encongería de hombros, secándose la cara con la manga de la camisa blanca.
no se veían.
bajó la cabeza sobre su pecho y repitió el rito del llanto.
la otra cara de iapetus brilló.
miércoles 26 de septiembre de 2007
AZAR ENTRE AZAHARES
martes 25 de septiembre de 2007
malena anestesiada
Jorge Luis Borges, El puñal.
De la heladera de madera de doble puerta aferró la manija de acero, aplicó fuerza y abrió, estirándola hacia si.(todavía funciona, pensó, retirando la barra de hielo).La apoyó sobre la mesada, y con el mango de madera de la cuchilla, comenzó a golpear.
Cada estacazo hacía eco en su cuerpo entero, que respondía acelerando el pulso.
Lo comprobó, apretando su muñeca.
Malena está sola con su hielo hecho añicos.En puñados, lo coloca en su boca, lo muerde, lo saborea.
Rie y se congela.Se congela riendo, anestesiada.
Perseguida por la idea de cortar, busca del cajón de la cocina una hoja de afeitar –que le despunta la mina del lápiz negro que usa para anotar las compras.El que ahora le sirve para escribir una pocas letras anacrónicas.
Coloca el dedo anular en su boca, lo empapa.Lo apoya sobre la hoja de afeitar, queda pegada al mismo y la levanta: llevándola hacia su lengua que sale despacio al encuentro.La lengua se pierde entre las rendijas del medio.
Dirige sus pasos hacia la carta que lleva 17 años guardada en la misma bolsa de cartón, junto a fotos demodé.
La saca, la condena, la ejecuta.
Una luna cuarto creciente hiere la hoja con la otra hoja.
Luego traza una línea recta desde el extremo inferior de la luna y la dirige hacia adentro.
Dos iniciales que se confunden.
Ya empieza a sangrar, pero no siente.
Todavía está helada.
A borbotones se tiñe la carta cortada.
A borbotones malena, te alejas del recuerdo.
Y lo entierras, entre el rojo, para olvidarlo.Y que sea para siempre.
domingo 23 de septiembre de 2007
EL AMOR

martes 11 de septiembre de 2007
histoire vécue (melancolía y recuperos)
hubo un tiempo de mariposas.la primera se detuvo en el olor de la madera que dejaba, al girar, el sacapuntas aferrado al escritorio de la maestra de primer grado.
su boca sabía a carbonilla y aserrín.
aspiraba las hojas del cuaderno, inspiraba rosa complicata.
ya, entonces, asumía lentamente, que sus dotes de dibujante apenas si alcanzarían la casita de techo a dos aguas, con chimenea humeante, ventanas con cortinas recogidas, un árbol a la derecha y flores desparramadas sobre un terreno llano.
la mariposa, la anterior y la posterior, fue de río.
del creciente y arrasador.
del manso, de atardeceres extendidos de verano.
del río cristalino de infancia, que luego fue barro y se comió al arenal.
la correntada envolvió a la mariposa varias veces.
otras tantas, ella aquietó sus alas, esperando que el agua retomara su cauce.
en pocas, la encauzó.
el uruguay se le adentró en el cuerpo, marcando color y movimiento.
ella fue kuñatai.
"dónde estás ahora kuñatai, que tu suave canto no llega a mi, dónde estás ahora, mi ser te añora, con frenesí."
rasgaba la guitarra y su voz frágil de niñez recién abandonaba, cubría el recreo de la escuela.
lloró el desaire del primer amor.
fue mariposa inadvertida, por si misma.
mariposa que podía convertirse, morir, regenerarse.
subió a un escenario, pequeña en figura y desbordada de pasión, primero y de dolor, después.
se enlazó a los pies de pinkerton, desangrando un amor extranjero.
el segundo acto, la puso tosca.
mujer en celo debatiendo el espíritu convulsionado de cavaradossi.
sobre un banco de piedra recreado, dejó las prendas, descubriendo la inocencia.
el tercer acto, turandot se alzó.
desafió al destino por un enigma.
la mariposa tarareó canciones a capella, mirando las baldosas de la vereda, y esperando, siempre, que alguien, desde atrás, la sorprendiera improvisando un duo.
fue pandora y su composición.
fue inés enchocolatada en el beso.
fue la mujer de la sillita que miraba ensordecida por la angustia, al hombre detrás del ventanal, y con él, aún desde el más absoluto desconocimiento, quería huir de la escena, de la situación, de la vida.
fue mariposa en pekin.
el caos dominó su espíritu.
ella fue el sueño de malena.
y malena, mi sueño.
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mientras espera que llegue un abrazo, que la envuelva y la arranque de la soledad, las estaciones corren.
me contaron una vez, que un viaje en tren fue como el camino de regreso al paraíso.
yo plantaré un paraíso algún día, algún día más.
y luego, me sentaré cerca de ulises, cuando se canse de navegar, para poner sobre su mano una tostada con mermelada de moras.
buenas noches.
buona sera.
domingo 2 de septiembre de 2007
el letargo de la mariposa
desparramó las cartas sobre el techo de chapa de la casa.
minutos antes de las 8 de la noche del 8 de diciembre, escapó de la vista de todos con una mandarina en el bolsillo de su camisa, y parada sobre la silla del dormitorio -sí, descalza para no dejar marcas, cumpliendo con la orden materna- alcanzó, del último estante del placard, la bolsa con una inscripción manuscrita do ut des, donde fue coleccionando el intercambio de amor.
caminó hasta la terraza.pasó el tapial y de allí al techo.dio la vueta para esconderse detrás de un muro, sentada, con las piernas cruzadas y la falda subida por encima de las rodillas.
todavía estaba claro.ese año, al gobernante de turno, no se le había ocurrido el cambio horario, y las 20 horas eran las mismas en junio que en diciembre.
malena vuelve a las cartas y las ordena por fechas, por ciudades, por sentimientos.
malena clasifica, califica.
tiene ganas de romper todo, cortarlas en pedacitos.
pero si lo hace, sabe que quedarán indescifrables.
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malena me mira y pregunta:
-vos lo entendés, inclusive, con la hoja entera?
-no, malena.
-entonces?
-córtalas, si te pacifica.
-no sé.
-córtalas, si enteras te intranquilizan.
-sí.
muerde furiosa, destrozando con sus dientes cada carta.los mensajes quedaron devorados, listos para digerir, pasar a la sangre sólo lo nutritivo y elimar el resto.
casi todo es resto.casi nada nutre.
del bolsillo saca la mandarina.la abre en dos, toma un gajo, lo absorbe.
la dulce acidez va tapando la amargura del papel picado.
el jugo moja sus labios, se desplaza por su lengua y baja.
buenas noches.