domingo 26 de abril de 2009

RESPIRANDO BURLE MARX


"Uno debe rodearse de objetos de emoción poética", acostumbraba a decir Roberto Burle Marx.
En mi vida, la emoción poética la producen mis tres hijas, que son mi mejor obra, mi mejor retoño.

Ir y venir por los recovecos del legado de Burle Marx, paisajista, pintor, músico, artista íntegro, nacido en Brasil, oxigena el día. Su obra nos transporta, mirada a mirada, pisada a pisada, desde la pintura a la botánica, en tensión emotiva permanente.
Cada árbol, cada flor, cada espacio, lo diseñó pensando en un futuro sin su presencia. Gesto de amor sublime.
Para aquellos que se nos da por andar metiendo mano en la tierra, sembrando cuanta semilla se nos cruce, plantando árboles, haciendo injertos, podando, curando, removiendo, y quedándonos sin emitir sonido frente a la nueva hoja que largó el limonero, vale la pena descansar unos minutos, y recorrer el Sitio, lugar que habitó Burle Marx situado en la Barra de Guaratiba, en las afueras de Río de Janeiro: 40 hectáreas que contienen más de 3500 especies de plantas tropicales, repartidas en invernaderos y jardines.

Y para poner música, aquella que a Magdalena le gustaba que le cantara cuando era chiquita, y que va para mis más lindos capullos de alelí.

lunes 13 de abril de 2009

MI HERMENEUTICA

"Agitado, soñó su naufragio, y lo soñó como hombre de ingenio, por lo que incluso en sueños, y sobre todo en ellos, ha de hacerse de suerte que las proposiciones hermoseen el concepto, que los reparos lo aviven, las conexiones misteriosas lo hagan preñado, profundo las ponderaciones, salido los encarecimientos, disimulado las alusiones, y las transmutaciones sutil." (Umberto Eco, "La isla del día de antes." )


Guardó en el bolso lo imprescindible para llegar al final del camino, que separaba el caserío del lago. Se miró, despojándose de los recuerdos, de los anhelos, de las ilusiones, y fue un reflejo, tan simple como triste, en las aguas del final del camino.

Allí, donde nadie la veía, tomó un lápiz y una hoja. Un garabato. Unas letras.

"No interpretés lo que digo más allá de la palabra. Y es que ésta, aún descarnada, te expresa , cuando falta tu mirada, la exacta dirección de mis intenciones. No vayas más allá, buscando un sentido errado, que te perdés el disfrute o la perplejidad que encierra, sin arreglos."





La mariposa de alas rotas cruza la noche hasta la luna, y gira. Pura cadencia, entera y sola.

sábado 4 de abril de 2009

EL VUELO DE SUS MANOS (medio post)

Las levantó de la tierra, después de confundirlas con ella, desgranarla, aplastarla y perfumarlas de romero.
Las enlodó. las dejó arromeradas. Coloreó el agua que las tocó, ligera.
Y con los restos de todo, las acercó a su cara.
Labradas, astutas, ennegrecidas, non santas, divinas.
Y ella se quedó con ellas, comiéndolas.
Y él se entregó.


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El romero y el barro, y sus manos y su boca, y los sueños y una hamaca que sigue balancéandose. Todo indaga, todo permanece, y hacen de aquéllo, un fuerte, y de ellos una ciudad sitiada, en la que nadie podrá jamás ingresar, la que ellos no volverán a habitar, pero allí quedará, en el territorio intangible de lo mejor que han sido.