"Se quemará mi boca salivada
de la sed que me quema si me besas" (Cardo o Ceniza, Chabuca Granda) -
La derecha le arde en el infierno y es todo hormigueo. Dice que se le quema medio rostro, y su alma aulla por las noches, entre dolor diestro y amor siniestro.
Baja los ojos para ocultarlo. Su respiración aviva el fuego, y retumban los latidos en contrapunto.
Del otro lado siente un balbuceo: dolor urente, y se quiebra .
Lamento, seco lamento, de río ausente.
-----------------------------------
Dobló la hoja del diario, tocando los vértices opuestos y formó un triángulo que se le antojó usar de abanico. Estaba empeñada en desmenuzar la historia hasta extraerle el azúcar y endulzarse. Una quimera. Los finales no saben a dulzura. Cargó las cenizas en su bolso y caminó.
Se dejó vencer en Cieza de León, entre Anécdotas y Tradiciones. En aquélla, perdió el corazón, en éstas, los recuerdos en remolino, la envolvieron, la derrotaron, y la pusieron nuevamente en pie.
Buscó, en el bolsillo de su blusa, un pañuelo blanco, con la intención de levantarlo en alto. Tregua al pasado, tregua a tanta culpa acumulada.
Miró el destino hacia Relatos, y el emblema de la derrota volvió a su sitio. Antes de avanzar dudó entre: derecha o izquierda. Decidió. Relatos, al este, y se alejó Del Carmen.
Por las calles de Chiclayo, ella mastica el corazón de un cardo y va apagando las hogueras.
-
